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"La Orden
es un Instituto clerical de derecho pontificio que
orgánicamente se compone de religiosos, clérigos y no
clérigos, que se consagran a Dios y al servicio de la Iglesia
solemnemente por los tres votos comunes de perfección
evangélica, añadiendo uno especial en virtud del cual el
mercedario promete dar la vida, como Cristo la dio por
nosotros, si fuere necesario, para salvar al cristiano que se
halla en extremo peligro de perder la Fe, en las nuevas formas
de cautividad; goza de propia autonomía para un servicio más
universal y eficaz al Reino de Dios, en el que todos los
hermanos participan, aunque de diversas formas, según la
variedad de vocación; participan de iguales derechos y deberes
a norma de estas Constituciones; llevan como signo de
consagración el hábito y calzado tradicionales.
"Nuestra Orden se eleva y constituye primordialmente sobre el
fundamento de la caridad como una verdadera sociedad en la
Iglesia de Cristo, que tiene por Padre a Dios, por hermano a
Cristo y por madre a la Iglesia, en la que la muchedumbre de
los creyentes tiene un corazón y una sola alma (Hech 4,32).
"Es característico de nuestra Recolección ser contemplativa y
activa, de modo que ambos aspectos se integran armónicamente y
se complementan, pues la contemplación y la acción son en la
Iglesia manifestaciones vitales del mismo amor: "Nadie debe
ser tan ocioso que en el mismo ocio no piense en la utilidad
del prójimo, ni tan activo que no busque la contemplación de
Dios". Todos los miembros de la comunidad se ayudan mutuamente en la acción y en la contemplación" (Constituciones, n. 21).
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